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By Ernst Jünger

Se cierra con este volumen uno de los documentos memorialísticos más completos y representativos del siglo xx, que Ernst Jünger inició con su Diario de los angeles primera guerra mundial, prosiguió con los diarios que dedicó a su vida como oficial de los angeles Wehrmacht en el París ocupado de los años cuarenta y culminó con l. a. serie de Pasados los setenta, que ahora llega a su fin. Jünger, que en su juventud llevó una existencia azarosa y en su madurez cultivó un saber fáustico y common, se acerca en estas páginas al tramo ultimate de su vida como un viejo guerrero convencido de que «la esperanza llega siempre más lejos que el temor». En esta entrega, que finaliza en 1996, dos años antes de su fallecimiento, Jünger nos regala nuevos comentarios sobre sus autores más queridos —compañeros fieles como Nietzsche o Schopenhauer— así como sobre su vida de lector apasionado; reflexiona acerca de su vida en los frentes bélicos y se obsesiona con el ambivalente influjo de l. a. técnica en nuestro tiempo; finalmente, como un nuevo Linneo en su jardín, describe maravillosamente los efectos de las estaciones en los angeles naturaleza que le rodea en su refugio de Wilflingen.

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Across the world bestselling novelist and American icon Tom Robbins provides the lengthy awaited story of his wild lifestyles and occasions, either at domestic and worldwide. Tom Robbins hot, clever, and fantastically bizarre novels together with nonetheless existence With Woodpecker, Jitterbug Perfume,and Fierce Invalids domestic From scorching Climates offer an entryway into the frontier of his singular mind's eye.

Pitching in a Pinch: Baseball from the Inside (Penguin Classics)

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No se trataba de mostrar el periódico del día, sino uno cualquiera. Formaba parte del escenario, como seguramente también el señor que lo estaba leyendo o que parecía estar leyéndolo. Así pues, las dos damas eran un señuelo. El lodge period una trampa, un escenario para un crimen. A quien entraba le robaban y lo asesinaban, o lo vendían como esclavo en Oriente. En cualquier caso, period extremadamente peligroso subir con las dos a l. a. habitación. Me acordé de que l. a. bella Otero sangraba por l. a. nariz cuando durante los angeles cena levantaba el plato de sopa y echaba de menos el obligado billete de mil francos que debía estar allí debajo. Nuestro caso period más serio, pero los angeles receta period buena. Por tanto, dije sin sentarme: �Robert, ya sabemos que estamos en deuda con las damas. Pero primero tenemos que ir al banco, por suerte hay uno aquí al lado». Esto las convenció. No period bueno sólo para las damas, sino también para el resort. Preferimos dejar nuestras maletas en l. a. estacada. De ese modo salimos de allí sin mayor perjuicio. * Robert Meier fue nuestro jardinero en Rehburg durante ocho años; se hizo amigo mío y de mis hermanos y le gustaba hablar de aquella época. Lo hirieron gravemente en los angeles primera guerra mundial, pero después volvió a trabajar. Busqué sus cartas en el archivo; los angeles última tiene fecha de enero de 1966. Entretanto había comprado un establecimiento de horticultura con siete invernaderos, una propiedad que perdió en l. a. segunda guerra mundial. Como a tantas otras personas, con uno le habría bastado. Hace ya mucho que Robert nos dejó, mejor dicho, que nos �precedió». El encuentro con los muertos es tanto más convincente cuanto mayor es l. a. normalidad con que se manifiestan; nos cruzamos con ellos por l. a. calle, casualmente, como con un veraneante, o vienen por encargo de otro, que tampoco está ya con nosotros. Es un tejido como hecho con hilos de araña. A lo mejor quieren recuperar algo. Esto daría para un capítulo entero. Wilflingen, eight de mayo de 1991 l. a. Alta Suabia tampoco carece ahora de retoños de artistas plásticos: hace unos días participé en undesirable Buchau en el descubrimiento de las figuras con las que Bernd Sauter ha adornado una fuente, y hoy en los angeles inauguración de un grupo muy logrado de Gerold Jäggle en el recinto de los angeles Caja de Ahorros de Saulgau. En el suelo tres personas con un perro, mirando hacia arriba, y una lechuza en el tejado. Perspectivas, un símbolo optimista que cada cual puede interpretar a su manera. Por ejemplo, uno de los banqueros: �Desde ahí arriba llueven libretas de ahorro». A continuación �cerveza de barril y salchichas rojas a coste cero». Aunque en stories ocasiones trato de mantenerme en un segundo plano lo más posible, suelo ser descubierto, y he de confesar que ya estoy habituado a los usos suabos. Uno de los de l. a. guardia cívica: —Estuve en Wilflingen en su toque de retreta y voy a desfilar también cuando cumpla usted cien años. —Eso me alegra. �Cuántos años tiene usted? —Exactamente sesenta y cinco. Algo así no hay ni que comentarlo, de modo que le dije: —Ojalá esté usted vivo todavía.

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